La iglesia de San Antonio de los Alemanes esconde una sorpresa tras la sobriedad de la fachada: la explosión de color interior que ocurre entre sus muros la convierte en una visita poco conocida, pero imprescindible, en la ciudad de Madrid.

Arquitectura sobria: planta elíptica y materiales humildes
Construido entre 1624 y 1633, este templo es obra de los arquitectos Pedro Sánchez, Francisco Seseña y Juan de Mora. Su diseño responde a la escasez de recursos económicos de la época.
La planta es elíptica, inscrita en un rectángulo, y está rematada por un chapitel octogonal confeccionado con materiales «pobres», como yeso y madera.

El barroco desbordante deSan Antonio de los Alemanes
La austeridad estructural contrasta con un interior exuberante. Bienvenidos a la fantasía: el efectismo de los frescos y la arquitectura fingida están pensados para embriagar al visitante. La colorida estructura semiesférica produce una sensación envolvente.

No son los temas concretos (la cúpula de Carreño de Miranda, la falsa arquitectura de Francisco Rizi o los murales curvos de Luca Giordano) lo que impacta, sino el conjunto y la sensación de desbordamiento de color.

Una visita imprescindible
La iglesia de San Antonio de los Alemanes es uno de esos lugares que sorprenden incluso a quienes creen conocer bien Madrid. Desde fuera pasa desapercibida, pero basta cruzar la puerta para quedar envuelto por un universo barroco de frescos y colores. Un rincón secreto que merece estar en la lista de visitas de cualquiera que busque lugares auténticos en el centro de la capital.

Todas las fotos de este artículo forman parte de mi propio archivo. Si te interesa cómo organizo y edito mis imágenes, te invito a leer mi proceso de trabajo fotográfico.

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