A continuación, nueve pasos fundamentales en el proceso de trabajo fotográfico. Una ayuda para gestionar las miles de fotografías que hacemos con nuestras cámaras y teléfonos. Vamos a ir desde el archivo de las imágenes hasta las correcciones básicas para su publicación.
Proceso de trabajo fotográfico: 9 pasos básicos
- Configuración de la cámara y toma de la imagen.
- Transferencia de las imágenes al disco.
- Renombrado y copias de seguridad.
- Visualización, valoración y selección de las fotografías.
- Corrección del encuadre:
- Recorte.
- Corrección de la horizontal.
- Rectificación de las aberraciones de la lente.
- Corrección de perspectiva.
- Ajustes globales:
- Balance de blancos.
- Ajuste de dominantes de color.
- Equilibrar la distribución de la gama tonal (contraste, niveles y curvas).
- Ajustes de saturación de color.
- Reducción de ruido.
- Intensificación del detalle.
- Correcciones puntuales:
- Eliminación de manchas y artefactos.
- Ajustes de luz y color.
- Reescalado de la imagen en función del medio al que esté destinada.
- Correcciones en función del uso que se le vaya a dar:
- Reajustar color, contraste y detalle.
- Elección del formato óptimo.
La configuración de la cámara
Aunque hoy todos llevamos una cámara en el bolsillo, la mayoría desconoce cómo funciona, incluso si es la del propio teléfono. Conviene revisar los manuales para aprovechar al máximo cualquier dispositivo.
¿RAW o JPG? Mi recomendación
Mi recomendación personal es tomar siempre las imágenes con el máximo tamaño y calidad que permita la cámara. Esto permite un proceso de trabajo fotográfico mucho más flexible.
Si vas a editarlas de forma profesional o meticulosa, lo ideal es trabajar en formato RAW. Pero si no eres experto o prefieres disfrutar más de la experiencia de salir con tu cámara sin invertir tanto tiempo en edición, el formato JPG bien configurado es perfectamente válido.
Si tu cámara lo permite, una combinación de JPG + RAW es una gran opción: así disfrutas de la inmediatez del JPG y conservas el archivo original para un trabajo más detallado si lo necesitas en el futuro.
Archivo de imágenes
Visualizar, elegir y guardar en un lugar seguro: probablemente la parte más tediosa del proceso.
- Organización por carpetas
- Crear una estructura clara (ej. Año > Mes > Proyecto).
- Esta jerarquía evita tener fotos perdidas en discos duros.
- Copias de seguridad
- Al menos en dos sitios distintos (ordenador + disco externo)
- Si es posible, recomiendo en dos localizaciones físicas, o una física y en la nube.
- Evitas perder miles de recuerdos por un fallo o robo.
Correcciones y ajustes
Junto a la toma, esta es la parte más creativa del proceso de trabajo fotográfico y, por suerte, entre las herramientas de edición hay opciones para todos los gustos y bolsillos.
El estándar de la industria sigue siendo la suite de Adobe (Lightroom y Photoshop), aunque actualmente tiene un precio desorbitado y unas políticas que muchos consideramos abusivas.
En mi caso, desde hace años utilizo DxO Photolab para la edición de archivos RAW y correcciones por lotes y GIMP cuando necesito correcciones puntuales, pero hay decenas de programas disponibles: lo importante, en mi experiencia, es explorar y encontrar el que mejor se adapte a tu flujo de trabajo y a tu forma de entender la fotografía, y aprenderlo en profundidad.
Preparación y exportación de la imagen
Según el destino de la foto (redes sociales, impresión, web), requerirá tratamientos diferentes.
La calidad y tamaño necesarios para imprimir son mucho mayores que los que requiere una foto para redes sociales, así que antes de editar, guarda siempre una copia del archivo original para futuras conversiones, especialmente si trabajas con fotos de valor personal o profesional.
Las correcciones que hayas hecho no son reversibles una vez exportada la imagen: si conviertes una foto a blanco y negro y no guardas el archivo original, nunca podrás recuperar sus colores, así que esta precaución es básica en cualquier flujo de trabajo.
Encuentra tu manera de trabajar
Cada fotógrafo acaba desarrollando un proceso de trabajo fotográfico propio, pero tener una base clara evita perderse entre miles de imágenes y ayuda a sacar lo mejor de cada toma.
Estos nueve pasos son una guía práctica que puedes adaptar a tu forma de trabajar, simplificando el archivo y mejorando las correcciones. Al final, lo importante es disfrutar de la fotografía y encontrar un flujo de trabajo que te haga sentir cómodo y creativo.
Si además te interesa ver cómo la imagen puede expandirse hacia terrenos artísticos y lumínicos, te invito a leer mi artículo sobre Jim Campbell.

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